martes, marzo 22, 2011
Concierto 2010 a los que asistí
Marzo:
A-Ha.
Abril:
Moby
Simply Red
Noviembre:
Recoil
Pedro Aznar
Rammstein
Diciembre:
Faith No More
Nitzer Ebb
sábado, octubre 24, 2009
TOUR OF THE UNIVERSE: DEPECHE MODE EN CHILE

Jueves 15 de octubre de 2009, Santiago de Chile.
Antes de las 6 de la tarde, me dirijo a tomar el metro para llegar hasta el Club Hípico de Santiago, el recinto elegido para que tuviera lugar el segundo concierto de Depeche Mode en Chile en sus más de 2 décadas de carrera musical.
Ese día el tiempo fue raro. A pesar de ya estar en primavera, esa mañana hizo bastante frío, con decir que me puse un beatle de lana para ir al trabajo. Luego, pasado el mediodía, cerca de la hora de almuerzo, comenzó a aclarar un poco y pensé que podía salir algo de sol y hacer más calorcito. Como los días anteriores, esa jornada también anduve agitada, y en vista que la batería de mi celular ya se había agotado y necesitaba estar comunicada para-precisamente- saber a qué hora partir al concierto, fui hasta mi casa a buscarlo y ahí aproveché de ponerme algo un tanto más liviano. Sin embargo, y a pesar de que efectivamente conseguí el cargador de mi celular, el día no mejoró mucho. Salí más temprano de la oficina- "me fugué" por adelantado en cuanto pude en vísperas de unos días de vacaciones- pero como dije no tanto como hubiera deseado y regresé a mi casa para abrigarme un poco, en vista de que el clima no mejoraba. Al contrario, previo a salir de la oficina, y en el camino, se escucharon sonoros truenos, lo que me hizo temer que pudiera ser la noche de un concierto lluvioso. Resignada, tuve que buscar algo mejor que ponerme y con ello, tardar un par de minutos más en partir a la cita con DM. Al final, cogí una chaqueta más larga, una polera con cuello, sobre la que me puse la polera naranja del foro de fans chilenos que serviría para identificarnos, incluso metí un paraguas en mi mochila, me cambié las zapatillas por botas, y partí a tomar el metro. En los pocos minutos que estuve esperando el metro hubo al menos cuatro distintos tipos de manifestaciones climáticas: chubascos, granizos que en segundos pasaron a ser más bien agua-nieve, uno que otro trueno que persisitó en el aire, y sol, pero leve, no como para desabrigarse, y menos a esa hora. La gente quedó bastante sorprendida por la locura del tiempo, y yo, pensando en las discusiones y preparaciones de los fans para ese día, y algún tema de conversación en el foro acerca de cuál canción uno pediría a DM que tocaran- en vista y considerando además que un buen porcentaje nombraba "But not tonight"- pensé que si llovía efectivamente esa canción calzaría muy bien para esa noche, pero también me hizo pensar en otros títulos como "The sun and the rainfall" e inclusive un poco en "The sun and the moon and the stars".
Con esto del clima extraño y de que siempre que llueve el metro anda más lento, aunque por la hora debía funcionar ya el procedimiento de hacer paradas en estaciones intercaladas- el viaje se demoraba un poco más de lo normal. De hecho, un par de veces nos quedamos detenidos en algunas estaciones por más tiempo del habitual, cosa que me seguía retrasando en el viaje. Aún debía llegar hasta la estación Santa Ana y luego de ahí hacer transbordo hacia Parque O'Higgins, y saliendo de ahí, caminar hasta el Club Hípico. En ese trayecto ¿habré demorado unos 45 minutos? No lo recuerdo bien, pero finalmente llegué al lugar indicado y pasé sin mayores problemas las filas y los controles. En todo caso, creo haber llegado antes de las 19 horas allá.
Al llegar no me fijé tanto en la gente. Mi objetivo era llegar, pasar, entrar, ubicarme. Eso sí, ingresé a lo que se delimitó como Cancha Vip, aunque quizás a unos 40 metros de distancia del escenario, más bien frente a donde estaría Martin Gore. Vi algunas personas con la misma polerita naranja que yo, pero como no conocía a ndaie, sólo así podía identificar que se trataba de fans del foro. En todo caso, con mi chaqueta puesta, difícilmente se notaría a simple vista que yo también la llevaba puesta.
Como digo, me ubiqué, y sonaban beats electrónicos envasados de fondo de distintos artistas, seguramente del set que el mismo Martin ha elegido para hacer la previa de sus shows. En el intertanto, llegaba más gente, la gente se comunicaba con otros de otras ubicaciones por celular, esperaba, y los que los habían llevado, lanzaban globos de colores que además serían utilizados especialmente durante "Policy of Truth".
Llegando las 9 de la noche, la gente ya estaba un poco más ansiosa y a cada instante esperaba que comenzara el show guiados o "engañados" en cierto modo por la música que sonaba, pues al ir en ascenso o al ponerse más "trance" e incluso al tener un sonido similar para mi gusto a "Just can't get enough", como que daba la idea que en algún momento esa música "reventaría" o algo así, y el show incluso podía comenzar precisamente con esa canción. Pero no, seguían pasando los minutos, y este set electrónico, y nada. A las 21 en punto, la gente ya estaba casi pensando que esto empezaría atrasado, pero no pasaron más de 3 ó 5 minutos y ahí realmente comenzó el show.
El primer tema que sonó con su larga intro fue "In Chains", del último disco. Un par de temas más adelante siguieron tocando "Wrong" y "Hole to feed", también del Sounds of the Universe, y así dentro de la primera hora temas de Ultra como "It's no good", de Songs of Faith and Devotion como "Walking in my shoes", de Black Celebration como "A question of time", de Playing the angel como "Precious", y de vuelta a SOTU, "Jezebel". Otros temas del resto del concierto fueron: "Policy of Truth" (Violator), "I feel you" e "In your room" (SOFAD), "Home" (Ultra) por Martin Gore solo, "Fly on the windscreen" y "Stripped" (de Black Celebration), "Behind the wheel" y "Never let me down again" del Music for the Masses.
Obviamente habían muchos temas especiales, si no todos, pero por nombrar algunos ejemplos, digamos que: un momento especial fue el de Martin cantando solo tanto la ya nombrada "Home" como "Somebody". Fueron momentos más "introspectivos", con la gente coreando de manera respetuosa y no estruendosa. Es decir, obviamente esas canciones son así, más bien tranquilas, calmas, pero además en la versión casi acústica de Martin, tan intimista, la gente hizo caso de eso, y siguió en ese tono. Al finalizar, y en un par de veces más más adelnate, ya habiendo pasado estos temas, y en especial "Home", la gente tarareaba el "ohh oh oh oh" imitando la melodía de esta canción.
Otros puntos por destacar, pero puntos "altos" en el sentido de gritarlos, saltar, llevar el ritmo: "A question of time, el clásico en estas lides "Never let me down again", también con lo suyo "Behind the wheel", y por supuesto, "Enjoy the silence" y "Personal Jesus" con lo clásicos e ineludibles que son, más en sus conciertos.
Hasta aquí he mencionado más que nada a "Míster Martin Gore", en parte por ser el compositor, porque él era mi Depeche favorito, porque sus canciones me conmovieron biográfica, emocional, musicalmente hablando, y porque quedé con mejor vista de él que del resto, pero naturalmente quien le pelea el puesto de figura principal en un estilo más rockstar es David Gahan. Mientras Martin como ya es costumbre hace mucho rato, vestía de impecable plateado (en vez de ser un "chico dorado", aunque por el color del pelo, podría ser), David vestía de negro, primero con chaqueta y luego, ya sacándosela, con un "bolero" que le dejaba los brazos descubiertos y sus tatuajes ídem, aunque con bufandita para cuidarse la garganta. Además de eso, ambos compartían el uso de cierto maquillaje. Al menos Martin tenía sus ojos delineado, igual que Dave, pero en otro sello característico a lo Gore, las uñas negras ya no se las despinta nadie. Por otro lado, Andy Fletcher siempre ha pasado más piola, estaba casi más escondidito pero aportando lo suyo.
Y claro, Dave también aportaba sus bailes y movimientos, Tal vez no tanto como muchas hubieran querido, pero algo hubo, incluyendo sus movimientos de cadera, sus giros con el pedestal del micrófono, alguna "seudo-coreografía" junto a Martin y lo que aquí ya en definitiva podemos llamar como el "Pato Yáñez" de Dave (ése es un guiño netamente chileno: simplemente es que el hombre se agarra el "paquete" y puede sacudirlo un poco de arriba abajo en un gesto más bien insultante, pero lo de Dave es más bien sensual, o no). Aparte, varias veces nombró a Martin como presentándolo, y la gente le llevaba el amén. David salió varias veces a recorrer la pasarela. Martin también al menos un par. Y en una de esas ocasiones, Dave tomó nuestra bandera, la alzó y la mostró a todos.
Hacia el término del concierto tocaron "Personal Jesus" y para el cierre: "Waiting for the night", un punto de calma para el final. Pero al haber tocado "Personal Jesus", era como que podían seguir en la onda o estilo y hacer la ligazón con otros temas similares, o mantener predido al público y continuar con al menos unos tres temas más. Sin embargo, como digo, terminaron con una más tranquila e "Introspectre" luego de dos horas en el escenario. Que quedaron temas fuera, indudablemente quedaron. No sonaron "People are people", "Master and servant", "Strangelove", "Barrel of a gun", "Photographic", "World in my eyes", "Useless", "I feel loved", "The sinner in me", "Condemnation", "Judas", "Everything counts", y así quizás unas cuantas más que un fan hubiera apreciado, aun sin ser necesariamente "singles" o "éxitos" al menos radialmente o tan masivos como los más habituales y que aunque no sepan ni sus letras ni sus títulos, cualquier persona identificaría (aunque tampoco sepan a ciencia cierta qué artista los canta), como "Halo" para algunos, "John the revelator", "Black celebration" o "Rush".
Finalmente, Depeche Mode estuvo de vuelta en Chile actuando para unas 40 mil personas. Lamentablemente quizás, entre esa gente, tal vez no la mayoría, pero siempre sucede que hay quienes van sin tener mayor conocimiento de causa y por el hecho de posar o figurar. Afortunadamente, no me tocó ver u oír ningún hecho o comentario desatinado, desubicado o desagradable. Donde estuve, estuve bien, sin mayores molestias, y si al principio estaba a unos 40 metros, quizás terminé a unos 15 ó 20 de distancia con respecto al escenario (o a Martin). La gente gritaba, bailaba, movía los brazos al compás y saltaba cuando se podía y la canción era a tono, como ya dije, o se quedaba algo más "p'adentro" en las que llamaban a eso. Por ahí escuché del público unos "¡Master!" de algún fanático en respuesta a la presentación que Dave hacía de Mafrtin, señalándolo por su nombre completo o un "¡David, please!" quizás del mismo fan cuando en algún momento salieron de escena por unos instantes. Seguramente más de alguna admiradora, fan o devota debe haberle gritado "rico", "mijito rico" o "I love you" a David en especial. Yo un par de veces grité el nombre de Andy, para gritar algo diferente y darle mi apoyo moral por pasar más piola y ser más "nerd", ya que a veces se dice tanto que en realidad no aporta nada creativamente y que sólo puede aplaudir (nota: broma interna del código "fanístico" devoto).
En fin, el concierto fue y ahora lo que queda es ver qué sale de esto. Es decir, al menos en el sitio oficial ya hay colgadas muchas fotos del concierto en Santiago, y seguramente salieron notas y reportajes en distintos medios. Lo que falta por ver es si el sitio oficial o desde los cuarteles centrales de la banda se producirá algún material que utilice o incluya algo de lo sucedido en Chile. Por lo pronto, desde la Comunidad de Fans se está empezando a organizar una recopilación de materiales variados para armar nuestro propio box-set multimedia con recortes, fotos, videos, audio, etc., que los mismos devotos hayan registrado. Incluso se piensa editar en conjunto un librito con aquello. Espero aportar con algo. Ya veremos.
martes, marzo 31, 2009
PEPSIFEST: NOCHE OCHENTERA CON RICK ASTLEY, BLONDIE Y A-HA
Asistí a la promocionada "Noche ochentera" en el Movistar Arena el sábado 28, apenas al otro día de haber ido a ver a Radiohead por segunda vez. Lo notable es que el Pepsifest se desarrolló en Santiago en ese lugar durante casi toda la semana (empezó el día martes 24 con Peter Gabriel) y aún se encuentra en desarrollo, pues el domingo tocó Sonic Youth, pero luego de este par de días hábiles sin espectáculos, la semana Pepsifestivalera termina el viernes 3 de abril próximo con el concierto de Kiss en el Estadio Mundialista de La Florida.
El día sábado 28 de marzo el combo era triple, y los artistas considerados eran: Rick Astley, Blondie y A-ha. Mi mayor interés era ver al trío noruego, pero por supuesto vi los tres shows. La jornada empezó puntual, a las 21, con la aparición de Blondie liderada por la señora Debbie Harry, quien iba con su melena platinada y muy elegante con su vestido. Tocaron cerca de una hora y media, entre los temas más conocidos: "Call me", "Rapture", "One way or another", "Maria", "Hangin on the telephone" y finalizando con "Heart of glass".
Luego, vino un intermedio de más de media hora mientras se preparaba el escenario para recibir a Rick Astley. Cuando él apareció, extrañamente para mí (no esperaba tanto, o estoy un poco out al respecto), hubo muchos gritos y entusiasmo de parte de las mujeres asistentes. Lo que es a mí, no me interesaba mucho pues sus canciones más conocidas siempre me han parecido muy sismilares entre sí, nunca me entusiasmó mucho cuando fueron sus 15 minutos de gloria, y aunque tiene una voz que de por sí debería gustarle a una (especialmente, siendo mujer), la verdad no me atrae demasiado, ni siquiera encontrándolo a él como mino o persona lindo o tierno. En fin, de todas formas tomé algunas fotos y grabé parte de su show. También me llamó un tanto la atención que fuera tan conversador con el público. A mitad de su espectáculo me anduvo entusiasmando un poco más con alguna canción más movida (antes, igual algo de entusiasmo le ponía, más que por energía real, porque estaba ahí y pa no desentonar. En simples palabras, seguía la corriente). En algún momento, sacó una taza de té y se puso a revolverla diciendo, según él, que el viaje a Santiago desde Londres era un "fucking long way" y seguro por eso le dieron ganas o se perdió el té a las cinco de la tarde y se lo quería tomar ahora. Más adelante, eligió a una persona del público (una señora que era su fan), la hizo subir para que cantara con él uno de sus temas más conocidos, pero la dejó a ella cantando sola y haciendo su propio show. En lo que puede ser "el sueño del pibe" de cualquier fanático de cualquier artista, pudo juguetear con él, saludarlo, abrazarlo y tenerlo cerquita. Alrededor de las 12:30, salió del escenario.
Con una diferencia de pocos minutos, apareció A-ha, en un show muy simple, pero siempre y como los anteriores, acompañando sus distintas canciones con proyecciones en las pantallas gigantes. Ni Morten ni Pal fueron muy comunicativos con el público, salvo por Magne (el tecladista), quien era el encargado de saludar, agradecer y dedicar algunas palabras al público de vez en cuando. Una observación al pasar: Morten tiene cierta calvicie en la parte posterior de la cabeza. Sin embargo, con sus 49 años y todo, sigue manteniéndose bien estupendo. La voz, por supuesto, con la edad y los años de circo tiene que tener su desgaste y variaciones, pero aun así, sigue teniendo la voz característica y pudiendo hacer los altos, aunque no exactamente como antes, pero se defiende. También tocaron de sus temas más emblemáticos y conocidos, como "Cry wolf", "Hunting high and low", "Crying in the rain", "The bloody that moves the body", "The sun always shine on TV", "Minor Earth Major Sky", y para finalizar, el más clásico de todos, y con imágenes ad-hoc en las pantallas: "Take on me". Sin duda, eran los más esperados. Y aunque como dije, no fueron especialmente comunicativos, parafernálicos, saltarines o gritones, sino más bien todo lo contrario, la gente aplaudió y disfrutó. Y yo misma lo pasé la raja.
Es que me encanta ir a conciertos, pero no voy a uchos porque no son tantos los que me gustaría ver y que vienen a Chile, o ha algunos por los que no pagaría. O sea, si viene Luis Miguel, Arjona u Oasis, ok, pero no me enganchan. En cambio, en cierto modo, puede considerarse una ventaja que muchos de estos conciertos (de los que a mí me interesan) ocurren en lugares más reducidos, con público menos masivo y por tanto, más piolas, lo que implica otros contextos y otro ambiente. Por eso en parte rehusé ir a la fiesta electrónica Sensation White, autoproclamada "la más grande o importante del mundo" (no recuerdo el slogan exacto), a pesar que la electrónica no me disgusta, pero eso de ir toda de blanco... para empezar tendría que haberme comprado ropa así (y no me siento cómoda con ese color), además me tincó que este evento iba a ser muy "taquilla", osea, para gente in, linda, incluso abc1 o con aspiraciones de serlo. De hecho, hubo gente de farándula, según vi en el diario. En resumen, me dio lata, y preferí ser más honesta y no sucumbir al esnobismo. Me pregunté qué porcentaje de la gente que asistió sabrían que sólo días después actuaba Kraftwerk en Chile y si sabrían quiénes eran y de qué se trataba. La respuesta, por supuesto, es de sospechar. Y a fin de cuentas, aunque fui a la segunda (y última) Love Parade, y también seguí la corriente de la oferta djística y musical que había, de pronto preferiría ir más a una fiesta con ebm y futurepop que a esta más descafeinada.
CONCIERTOS DE RADIOHEAD (Y KRAFTWERK) EN CHILE
Demoré un poco en postear algo sobre este tema, pero han sido días un poco ocupados.
Y sí, claro que por supuesto que fui a este (estos) conciertos. Estaba decidida a ir sí o sí (incluso llegué a pensar en desembolsar las 66 lucas de la entrada a cancha vip), pero no quería perderme a Kraftwerk en su segunda visita a Chile. ¿Cómo, Kraftwerk? ¿Y no era que los principales aquí eran Radiohead, el plato principal, las vedettes del asunto? Sí, claro, pero sin desmerecer, yo tenía más ganitas e ilusiones de ver a los alemanes que a los británicos, y es porque me los perdí el 2004, y porque tengo mp3 y discos suyos. De todas formas, no iba a dejar de ver a Radiohead, ni era tan ignorante con respecto a ellos como para saltármelos ya que éste se trataba de un combo doble.
Y ja! pude ir, y a los dos días de tocata, más encima. No revelaré otros detalles acerca de aquello, porque se cuenta el milagro pero no el santo. No revelaré mis fuentes ni mis tácticas, pero sí, así fue.
Día uno: ansiedad. Hasta último munuto estuve a la expectativa pues del trabajo tenía que salir a una hora justa y prudente para alcanzar a llegar a tiempo y no perderme a los robots en escena. Llegué a tiempo, y pude ver el show completo de una hora de duración. Observaciones: quedé un pelo lejos, andaba con cámara digital nueva recién comprada para la ocasión y -oh cielos!- cómo fotografiar y filmar con una máquina que voy conociendo, y encima en cancha, tratando de llevar el ritmo y poder ver y hacer todo eso al mismo tiempo. No es que no pueda mascar chicle y caminar a la vez, pero bueno, ya se comprenderá.
La lata: el show de Kraftwerk fue corto, lo que definitivamente confirmaba aquello de que iban como "teloneros" (!?) y además, como el público mayormente iba a ver a Radiohead, aunque los vieron y escucharon durante todo ese rato, no los pescaron mucho. Por otro lado, escuché a personas que comentando el show lo encontraban fome, casi desubicado, como que "ya po, y Radiohead, cuándo. que estos pasen luego", y encima una galla al empezar Trans Europe Express se preguntaba cómo podían hacer una canción "con esa weá (o sea, con el tren transeuropeo)"*. La miré con cara de odio, pero qué iba a hacer. Lo que sí, noté que la aparición de los robots en escena (los verdaderos, digamos, ad-hoc para la canción The Robots), llamaron la atención, pero no hubo mucha euforia ni locura. La recepción de la banda fue entre fría e indiferente, como que estaban de relleno. Al otro día en cambio (el día viernes 27), pude colocarme mucho más adelante, en el sector cancha vip, a unos 15 metros del escenario tal vez y la recepción fue algo mejor, tibia, por lo menos.
Fuera de la aprición de los robots en el tema del mismo nombre, hay que notar que en esta ocasión sólo uno del cuarteto seguía siendo uno de los miembros originales de la banda: Ralf Hütter, quien junto a Florian Schneider (retirado recién en noviembre del 2008 del grupo) formaron la semilla de lo que sería Karftwerk a principios de los 70 bajo el nombre de Organisation, pero en donde más bien hacían aquella música denominada "krautrock". Sin embargo, Florian sí estuvo presente a través d elas imágenes que en las pantallas que adornaban de visuales el espectáculo, iban rotando tras los cuatro músicos cada uno con su notebook.
Kraftwek repitió el set, por lo que entre los temas que tocaron estaban los ya mencionados "Trans Europe Express"; "The robots", y "Tour de France", "Aerodynamik", "Showroom dummies", "The model", "Radioactivity", y para finalizar: "Music non stop".
Pero la estrella de estas jornadas era Radiohead. Bueno, el primer día, al igual que lo sufrió Karftwerk, la banda tuvo unos leves inconvenientes técnicos que los hicieron parar unos minutos. Pero la puesta en escena, a pesar de no tener las coreografías ni cambios de vestuario a lo Madonna, estuvo muy buena con la utilización de las coloridas las lucecitas leds en pantallas y en esas especies de tubos que cambiaban de color y podían subir y bajar. Además, en las pantallas de los costados se proyectaban las imágenes de cada miembro de la banda en escena haciéndoles tomas desde distintos ángulos o incluso enfocando sólo parte de ese integrante y del instrumento que tocaba.
Thom Yorke por su parte, con esa voz aguda y/o quejosa o "llorona" (no lo digo en mala, eh) que lo hace característico, y de vez en cuando, siguiendo la tradición de algunos cantantes británicos que suelen hacer uso de sus movimientos epilépticos sobre el escenario. Sin embargo, no hablaba mucho al público. Durante la sdegunda nocha y casi al final, Ed O'Brien fue el encargado de dirigirle al público unas palabras en español, agradeciendo a los asistentes, deseando que lo estuvieran pasando bien y asegurando que esta visita era para ellos algo que habían querido hacer hacía mucho tiempo y que "era un sueño hecho realidad". En tal sentido, se puede decir que el más comunicativo con el público fue Colin Greenwood, quien a veces nos instaba a aplaudir, etc., o incluso en algún momento digamos que puso algo casi de "sabor latino" al comienzo de una canción, haciendo sonar algo smilar a unas maracas, acercándose a O'Brien, lo que entusiasmó a los fans.
Cada cual en general tocó varios instrumentos. De hecho, Thom Yorke alternó guitarra y piano en varios temas, y Jonny Greenwood hizo lo propio.
Entre alrededor de los 25 temas promedio que tocaron entre ambos días de show estuvieron: "Idioteque", "The national anthem", "2+2=5", "Paranoid android", "Karma Police". En el primer show cerraron con "Creep", mientras que el segundo día, abrieron con esa canción. Y creo que jstamente ese día el concierto fue mejor, más potente y con la gente más entusiasmada, pues originalmente ese era el día del primer concierto programado, y para el que se habían agotado las entradas rápidamente. Además, la banda hizo su prueba de sonido y no tuvieron problemas técnicos, como el anterior.
Los días jueves 26 y viernes 27 de marzo los conciertos se hicieron en la Pista Atlética del Estadio Nacional. Entre ambos días se juntaron alrededor de 60mil personas.
*Luego me entero que Thom Yorke, por ej., cuando niño creo, hizo una canción sobre aliens y luego, también tiene un tema sobre las abducciones. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Después de todo, por algo Kraftwerk debe haber sido invitado a acompañarlos en esta gira, y alguna relación habrá entre "Paranoid android" y "The robots", "Computerworld" o "Man Machine". Después de todo, el disco donde sale este tema se llama "Ok Computer"!! Lo otro, es que la galla que hizo este comentario no haya sido realmente fan, seguidora o conocedora de la banda, o era tan cerrada en puro Radiohead que no ha sido capaz de captar las sutilezas de las semejanzas o influencias.
lunes, febrero 16, 2009
CONCIERTO DE PETER MURPHY EN CHILE
Un cuarto para las 9 de la noche, afuera del Teatro Caupolicán se reúne bastante gente de negro que viene a ver el primer concierto de Peter Murphy en Chile. Yo tengo mi entrada comprada desde diciembre (cuando dijeron que el concierto era para enero), para sentarme en tercera fila, asiento 6.
El show comienza aprox. A las 9:10 de la noche, con el tema de Bauhaus “Burning from the inside”. Peter, de traje y chaqueta negra, hace la mímica como caminando sobre el aire, flotando, al lado de una escalera metálica dispuesta hacia el fondo y al medio del escenario. Por supuesto, está más gordito y pelado, pero mantiene esa voz, y el gusto por los contrastes lumínicos que se reflejen en él y le hagan resaltar las facciones; además, de hacer esos gestos y movimientos ídem y que uno ya le conoce.
A la segunda o tercera canción hago similar a otra gente que ya lo ha hecho, y me paro para acercarme al escenario, con lo que eventualmente, lo tengo a centímetros de distancia y casi puedo tocarlo.
En más de dos horas de concierto, pasan una veintena de canciones, entre de Bauhaus (como la ya nombrada y “She's in parties”), algunos covers: “Transmission” (Joy Division), “Hurt” (Nine Inch Nails), “Lust for Life” (Iggy Pop, casi hacia el final, quizás uno de sus momentos- y deliberadamente- más sexies) y de sus discos solista: “Time has nothing to do with it”, “I'll fall with your knife”, “The line between the devil's teeth”, “Huuvola” y los clásicos “A strange kind of love”, a la cual le pegó brevemente parte de “Bela Lugosi's dead”; “All night long”, “Cuts you up” e “Indigo eyes”.
Para cantar “Hurt,” Peter Murphy se subió a la escalera metálica durante todo lo que el tema duró. Más adelante, quiso hacer lo mismo para entonar otro tema suyo; sin embargo, como enredó las piernas entre los peldaños de la escala, apenas llevaba unas sílabas entonadas de su canción cuando pidió “Stop, stop”. El bajista se dio vuelta a mirarlo, y Peter explicó que tenía encajadas las piernas y le estaban doliendo o algo así, así que decidió desatascarse, bajar de la escalera, apuntó a sus rollitos en el estómago diciendo que eso “no era bueno”, y tomó aire, exhalando un "aahhh!!" que a todos (incluido él y sus músicos) nos hizo reír, pues comprendimos que era por su "estado físico y edad". Era sólo que su pancita en este caso le jugó una mala pasada, pero genial lo de la escalera. De todas formas, míster Murphy se movía, bailaba, saltaba de vez en cuando, como dije hacía sus gestitos habituales, el juego de luces y sombras que ya le conocíamos, así como en alguna otra ocasión empezó a cantar echado de espaldas, giraba saltando, hacía la mímica del vuelo del pájaro (¿o murciélago?), besó a su guitarrista (fue un piquito) o tomó uno de los focos de luz amarillenta para apuntarla directo a su cara e iluminar a parte del público. También se acercaba al público, dando la mano y permitiendo que la gente lo tocara. Así que al estar yo al borde del escenario, podía estar a escasos centímetros de poder darle la mano. En algún momento lo vi hacer un gesto que indicaba alrededor de su cuello. Supuse que pediría una toalla, pero no, lo que pidió era su boa de plumas. Más adelante, en vez de una boa, usó una especie de cuello también de plumas. Y no dejó de usar maquillaje para resaltar sus ojos.
Finalmente, hizo 3 bis de despedida, y precisamente, la última canción que tocó, fue totalmente a capella.
Antes de eso, presentó a sus músicos, agradeció diciendo que éramos todos “wonderful” y que quería volver.
Sentí que la gente obviamente esperaba más, ojalá un cuarto bis (uno siempre se queda corto), pero eso era todo y haber escuchado ese tema a capella me dejó un poco p'adentro. Sin embargo, todo el camino de vuelta a mi casa me fui tarareando mentalmente “Low Room”.
En definitiva, el tipo conserva la voz, el glamour y la energía. Y a pesar de estar algo más gordito y con su calvicie, la sensualidad no la pierde.
Si este fue un encuentro cercano del tipo vampírico, mi próximo objetivo: un encuentro robótico ;-)
domingo, febrero 08, 2009
ENERO TEATRAL EN SANTIAGO




Otra obra que fui a ver durante enero, aunque fuera del contexto del Santiago a Mil, fue la reposición de “Ayer”, dirigida por Pato Pimienta (ahora famoso por aparecer en televisión abierta con el programa de sketches y monólogos de humor “El Club de la Comedia”). Dije reposición porque esta obra había sido dada hace unos dos o tres años en una corta temporada. El trío de actores protagonistas era el mismo de la vez anterior, representando a los personajes del pintor Rubén de Loa, Onofre Borneo y su mujer, Emarela. La obra no deja de tener sus gracias porque eventualmente tenga partes que a uno lo hacen reír, sini por la dificultad de haber adaptado el capítulo 3 del libro del mismo nombre para hacerla una obra de teatro. Me explico: “Ayer” es originalmente el título de una de las obras (¿novelas?, relatos?, seudo-diario de vida?) de Juan Emar, cuyos textos son difíciles de clasificar puesto que son mezcla de distintas cosas y en simples y vulgares palabras, podrían considerarse como “cotorreo” o “cháchara”. Según lo dicho por él, esto seguramente es lo que opinaría un “gentil burgués”, pero en ese “chachareo” se encuentran no sólo relatos o cuentos de “vivencias” extrañas, sino de pareceres, sensaciones, dudas, digresiones acerca de la propia labor escritural, teorías varias (incluso fantásticas), invenciones o “chamullos”, críticas a la sociedad, alusiones a otros textos y obras propias o ajenas (intertextos, intratextos, citas), y críticas especialmente dedicadas a los críticos, académicos y a los ya mentados gentiles burgueses. Claro, todo esto podría tomarse como un parloteo sin sentido y sin fin (literal y figuradamente), pero siempre con un matiz humorístico. La obra trata de lo siguiente: Onofre Borneo y su mujer, luego de haber ido a presenciar a la plaza de San Agustín de Tango la ejecución (corte de cabeza en público) de un hombre, van a visitar al pintor Rubén de Loa a su estudio. Allí encuentran trabajando a éste, sumido en su labor y en un taller en el que todo es de un color “verde”, “verdoso” o “acuático”, y con estas diferentes formas de ver el mismo fenómeno, comienza la discusión. En fin, la obra de teatro toma prestados varios de estos elementos, y creo que adapta bien el espíritu de esos textos y los pone en escena de una manera que también es un acierto, pues a pesar de que el escenario es y se ve chico para tres personas que todo el tiempo están ahí arriba y tienen que moverse allí, la resolución técnica es muy buena.
La última obra que vi, volviendo al contexto del Santiago a Mil, fue “Sucio”, en la sala Mori del Parque Arauco. Era el último día del Festival, y ésta era una de las obras internacionales (argentina) que participaron del mismo. La obra trataba de 3 hombres que se encuentran en una lavandería y cada cual empieza a hablar de cuáles son sus problemas personales, todos ellos marcados por la soledad. La obra mezcla música, coreografía y canciones con humor. No tengo mucho que decir al respecto, y no es que haya sido mala, tampoco excelente. Hizo pasar un buen rato a todos los que estuvimos ahí, yo creo. La duda me asalta más bien con respecto a cómo lo tomarían señores como los que estaban al lado mío, con sus años ya, al ver este tipo de propuesta y al ver y oír algunas manifestaciones de sexualidad que aunque no fueran para nada tan chocantes, sí pudieron haberlos incomodado un poco, o no haber entendido casi generacionalmente por qué algunas partes eran graciosas y qué sentido tenía eso en el escenario o como parte del sentido de la obra. No sé si me explico. Creo- o temo- que en este caso, este tipo de puestas en escena son más entendidas o apreciadas por gente más joven. De todas formas, esto me hizo pensar que efectivamente parece que en Chile no estamos tan acostumbrados, o no tenemos tanta afición por el teatro musical, cantado y con coreografías, aunque las de esta obra eran cortitas y sencillas, pero creo que se hace una diferencia evidente entre el teatro que se hace y se ve acá, y el que se hace y se ve en Buenos Aires por lo menos. La verdad, no sé cuántas y cuáles obras musicales habrá en la historia del teatro chileno, aparte de La Pérgola de las Flores. Lo otro que cabría preguntarse al respecto es ¿por qué? ¿si no existen o hay muy pocas, es porque no nos llaman la atención?¿tendrá algo que ver con nuestro carácter? Sin embargo, aunque no la vi, creo que una obra que despertó mucho interés durante el mismo Festival fue una que estaba basada en el Bim Bam Bum, por lo visto y oído, un lugar mítico de la bohemia capitalina PRE-73, en donde habían shows revisteriles y vedettes. Sería por nostalgia, claro, pero las dudas anteriores siguen ahí: ¿a qué se deberá que no se hagan comedias musicales en Chile?
Un link recomendado: www.stgoamil.cl
lunes, diciembre 15, 2008
Documental Kraftwerk and the Electronic Revolution


Lo que fui a ver es un documental llamado “Kraftwerk and the electronic revolution”, obviamente una cinta enfocada en la historia y la producción del grupo alemán. Pero no se enfocaba sólo en ellos, sino que en las cerca de tres horas de duración del documental, un tercio o la mitad se ocupaba de contextualizar previo a su aparición, tomando la historia desde el término de la Segunda Guerra Mundial en adelante, pasando sobre todo por el krautrock, hasta derivar en la electrónica de Kraftwerk propiamente tal y luego, como en buena parte gracias a ellos la música electrónica se masificó y diversificó.
Podríamos decir que todo esto se dividió en 3 partes: pre-Kraftwerk (krautrock y otras mezclas y experimentaciones, incluso a nivel clásico o académico); el trabajo de Kraftwerk como tal (incluso mostrando su propia etapa previa como Organisation y con el dúo embrionario de la banda: Ralf und Florian); finalizando en la influencia que su música y estética ha tenido en distintos movimientos, entre ellos el hip-hop, la onda disco, el new wave.
Como digo, la filmación dura cerca de tres horas. No sé cuánta gente cabe en esa sala, pero si caben 200, yo diría que habían unas 170 personas. En el transcurso de la filmación daban su testimonio gente proveniente del kraut, periodistas, dj,y se hacía referencia a agrupaciones y artistas como Kluster (luego Cluster), Pierre Schaeffer (francés, académico, considerado creador de la música concreta), Amon Duul (una comunidad bastante hippie cuyas actuaciones eran más cercanas a las performances), Popol Vuh, Karlheinz Stockhausen, Tangerine Dream, Can, Neu! y Karl Bartos (uno de los miembros de la formación clásica de Kraftwerk).
Lo bueno de la cinta: mucha información, datos, acompañado de testimonios en imágenes, además de que que entrevistaban a los propios implicados y gente conocedora del tema y de la época por su contacto con la gente citada, por su dedicación investigativa. Lo que me dejó medio insatisfecha era que al menos en este documental en particular (no sé en otro caso con el mismo objeto de estudio), aunque es valioso que Bartos saliera hablando de sus recuerdos y experiencia, no apareciera por lo menos también Wolfgang Flür haciendo lo mismo, siendo también un ex-integrante de la formación clásica de Kraftwerk. Quizás no una entrevista con los propios Ralf Hütter y Florian Schneider, pero sí al menos con dos cuartos de la banda. De todas formas, es valioso por los testimonios obtenidos y porque al enfocarse en el trabajo de Kraftwerk en sí no se limita a hacer una enumeración de discos y singles, ni un ranking ni un conteo de cuánta plata ganaron. Aparte de eso, enlaza estos datos con unas cuantas anécdotas y muestran cómo a pesar de no ser del todo masivos, el grupo ha sido pilar fundamental de la música contemporánea y de cómo podrían ser una especie de “poder en las sombras” en la música popular, además de quitarle un poco esa gravedad que por el hecho de ser alemanes deberían tener. Eso fue algo que se destacó bastante: el humor y la ironía presente en la banda.
Bueno, y quizás hubiera sido bueno ver u oír de propia boca de Brian Eno, David Bowie, Giorgio Moroder y muchos de los ochenteros que vinieron después sobre realmente cuánto y cómo Kraftwerk tuvo que ver en sus propias carreras, looks y composiciones. Pero creo que eso daría pie también para una segunda parte, con todos los usos, abusos, imitadores, derivados, herederos y sucedáneos de la música electrónica, sobre todo desde los 80s en adelante.En tal caso, hubo referencias a Human League, Soft Cell, Cabaret Voltaire, Ultravox, Depeche Mode, Gary Numan y otros, pero algo somera y claro, quizás no sea como para hacer un documental por cada uno de ellos, pero como toda una camada o para todo el movimiento de la época, daría abasto uno aparte.
Notas aparte: como que en dos parte se me pararon los pelos: cuando ponen las imágenes y la música de Trans europe Express y cuando sale toda la parte de Bowie y su experiencia berlinesa, terminando por colocar un videíto de él cantando “Heroes”. Otras dos partes buenas, propiamente relativas a Kraftwerk: cuando Karl Bartos cuenta que habían ido a un club después de trabajar en el estudio, y toda la gente bailaba. En un momento, el dj pinchó “Trans Europe Express”, y en las propias palabras de Bartos: “la pista de baile se vació”. La segunda, es cuando un periodista o dj (o ambas cosas, no recuerdo) habla del tema del humor y la ironía en el grupo y ello lo ejemplifica refiriéndose a “Pocket calculator”. Según él, en esa época lo sintetizadores e instrumental electrónico que debían usar los músicos eran enormes, por lo que eso les daba cierto plus o importancia por el hecho de saber utilizarlos, incluso llegando a otorgarles un cierto sentido fálico. En cambio, Kraftwerk,que ya solamente usaban instrumentos electrónicos y ya habían tenido experiencia de manipular y tocar ese tipo de instrumentos desde antes, lo que hacía por ejemplo en el tema mencionado era reírse de la imagen de esos grupos y su significado, pues ellos en vez de ocupar inmensos mastodontes, llenos de cables, perillas, botones, etc., simplemente podían hacer música casi solo con una calculadora de bolsillo, que podía caber y ser manipulada incluso con una sola mano.
En suma y considerando, el documental es muy recomendable, salvo que para alguien no tan metido en el tema pero que quiera meterse más, sería bueno darle una segunda vista para refrescar datos y nombres y no perder el hilo en esta genealogía y sus concatenaciones.
nota: Voy a ver si puedo ir a alguna otra función, ya sea de algún documental o película. Hay de Philip Glass, Joy Division, Joaquín Sabina, Pink Floyd, Patti Smith y las películas Mr Lonely y Once, por nombrar unos ejemplos.
"Electric Cafe":
viernes, diciembre 12, 2008
PRIMER CONCIERTO DE MADONNA EN CHILE
Miércoles 10 de diciembre de 2008:
Asistí al primer concierto de Madonna en Chile.
Salí temprano del trabajo (pedí permiso) y como este evento lo tenía agendado con bastante anticipación, falté a un curso de capacitación, así que digamos que “zafé” de aquello. Salí de la oficina eso de las 16:45. Fui a mi casa, me preparé, salí y llegué al Estadio como a las 18:40. Entré sin mayores problemas presentando mi entrada, y me dirigí a cancha.
Estaban pronosticados 33° de calor y la verdad a esa hora y por bastante rato más el sol y la temperatura estaban bastante fuertes. Cuando entré por Andes, había bastante gente, mucho estaban sentados, por lo que ocupaban más espacio e impedían circular con comodidad o trasladarse fácilmente a otro punto. Básicamente, me quedé por ahí mismo nomás.
A las 8pm apareció Paul Oakenfold, quien estuvo como una hora poniendo su música. Como a las 9, salió del escenario y hubo que esperar alrededor de 40 minutos para que apareciera Madonna. Ahí la gente se corrió más hacia adelante pero de todas formas, como había público que había ingresado desde temprano, y adelante además estaba la Cancha Vip (aparte de la gente más alta que uno de siempre), había que empinarse para observar mejor. Igual habían varias pantallas gigantes, así que eso ayudaba.
Temas que cantó Madonna: “Vogue”,”La isla bonita”, “Like a prayer” en una versión mucho más dance, “Ray of Light”, “Music”, “Human Nature” y otros temas más nuevos, de Hard Candy y del disco anterior. No cantó “Like a virgin”, “Material girl”, “Express yourself” o “Hunky punky”. En general, las canciones eran muy bailables. Aparte de eso, lo que todos han destacado es el juego de luces, las pantallas, las imágenes, los bailarines, las coreografías y los cambios de vestuario (por unos 5-6 trajes distintos).
Un par de episodios que recuerdo y fueron muy buenos:
uno, cuando salieron unas bailarinas vestidas como de geishas japonesas mientras sonaba una versión de Eurythmics- si mal no recuerdo- mientras ocurría el primer cambio de vestuario.
Dos, cuando aparecían estos boxeadores en el ring mientras Madonna cantaba.
Tres, los monjes.
Cuatro, esas salidas españolísimas, mezclado con gitano e incluso algo tipo salsa latinoamericana.
Cinco, mientras cantaba esa canción de “yo no soy ella” o “yo no soy esa chica” y sus bailainas estaban caracterizadas como Madonna en sus distintos looks y épocas como sus alter ego (con el vestido rosado a lo Material girl, con pelo corto a lo Papa don't preach, a lo Like a virgin, etc.)
seis, por supuesto, tenía que besar a alguna de sus bailarinas.
Eventualmente, la Diva dijo algunas cosas en castellano, saludó a Santiago y a Chile, preguntó si queríamos más canciones, bailar e incluso qué canción queríamos que cantara (ahí la mayoría pidió Holiday, aunque más de alguno quería Like a virgin, pero como ya he dicho, no fue).
Cuando nos disponíamos a salir del Estadio miré la hora y eran como las 23:40. Se pasó rápido el concierto y por mi parte hubiera escuchado por lo menos una canción más. Sin embargo, las pantallas decían “Game over”.
Terminé con dolor de pies, pero estuvo bueno. Y sí, había gente de todos los sexos, edades, colores y condiciones.
Al salir del Estadio, bajando por Av. Grecia hacia Vicuña Mackenna, me encontré con que había gente sacándose fotos con Madonno. Yo no alcancé a sacarme ninguna, pero sí le tomé un par de fotos con otra gente. Una galla al lado mío, también lo miraba y miraba cómo se tomaba fotos y dijo “Que es linda... o sea, que es lindo” y yo le comenté algo como 2da lo mismo”, o “es igual”. Pal caso, no importaba mucho. En realidad se parece.
lunes, noviembre 10, 2008
CONCIERTO DE DURAN DURAN
Aquí un video que grabé de los inicios del Concierto:
Pero luego de la actuación de la banda chilena, la media hora siguiente fue vertiginosa. Carreras por los pasillos y un recinto que estaba casi al 70% de su capacidad calentaron el ambiente en pocos minutos. Siendo un adelanto de lo que serían las casi dos horas de show de Duran Duran, sobre el escenario del Movistar Arena.
Casi sin pausas la primera hora no dejó respirar a nadie. Temas de su última producción mezclados con éxitos como The Reflex, Hangry like the Wolf, Wild Boys, mantuvieron al público en un permanente coro. Incluso su último single Falling Down, que no ha logrado la categoría de éxito en las emisoras chilenas, fue cantado desde la tribuna a la cancha.
Con un glamour idéntico al de sus videos, una ejecución casi perfecta de los temas y la voz de Simon Lebon intacta, el viaje al pasado fue total por parte del público. Sin olvidar los guiños al país, como el gorro de Colo Colo que usó John Taylor o la polera de la Selección Chilena que usó Le Bon en la parte final del espectáculo.
Luego de 70 minutos de intensa adrenalina ochentera, vino el primer cierre de la banda. Como era de esperar el público no dejó de pedir que regresaran los británicos. Y Simon Le Bon, un maestro en el manejo con el público esperó, miró y decidió cuando volver. La ovación fue total y vinieron los dos puntos más altos de la noche. Primero fue Girls on Film, que además fue utilizada para presentar a a toda la banda, para luego dar paso al dúo entre el público y la banda del clásico Ordinary World.
Una selección que dejó contentos a todos, pero para los fanáticos no fue suficiente. A la salida el comentario era la larga lista de éxitos que no estuvieron presentes. Pero lo que quizás nadie en el recinto sabía era que, las casi dos horas de concierto son la presentación más larga de Duran Duran en lo que va de su Tour Massacre 2008.
Un recital, entre la interminable lista que ha tenido el 2008 y que sigue, dirigido directamente al ADN de los fanáticos ochenteros. Un regreso en el tiempo para un público que volvió a sentirse en una fiesta eterna de la mano de Duran Duran.
LOS PASOS DE LOS BRITANICOS EN CHILEPrimero fue la llegada al estadio Monumental para ver el partido Colo Colo - Cobresal, en medio de la incredulidad de los fanáticos. En la noche una fiesta privada y un breve recorrido por algunos locales de Vitacura degustando la comida chilena, que según confesión de ellos es de las mejores que han comido.
Hoy el recorrido sigue con la visita a una hacienda donde están invitados o a la Viña Concha y Toro, ubicada en Pirque.
LA ACTUACION EN SIEMPRE LUNES, UN RECUERDO QUE VIVECuando en el año 1993 Duran Duran llegó a Chile a promocionar su éxito Ordinary World, el escenario de mayor audiencia era Siempre Lunes en TVN, conducido por Antonio Vodanovic. Para la oportunidad el grupo salió al escenario, como se hace habitualmente en televisión, para hacer playback (o doblar).
Pero todo se complicó a último minuto. Y como recuerda un productor de TVN de aquellos años, la situación fue tremendamente complicada. "La gente del sello no podía convencer a Simon Le Bon que usara micrófono y la gente que venía con ellos no ayudó mucho. Incluso el mismo Vodanovic intentó hablar con ellos pero nada".
Resultado, Le Bon en escena presentando el éxito del momento sin micrófono, dejando en claro a todo el mundo que era sólo el disco el que sonaba de fondo.
Después de 15 años de aquel episodio, una fuente del sello reveló que ellos también recuerdan la presentación. "Ellos recuerdan el programa y se toman con humor la situación. Tienen claro que la idea no era defraudar al público.”
Duran Duran en Chile: la tercera es la vencida
November 5, 2008
Duran Duran se presenta por tercera vez en nuestro país este domingo 9 de noviembre en el Movistar Arena, luego de su recordada aparición en 1993 y la particular experiencia que les significó participar en el Festival de Viña del Mar del 2000. Esta vez, la banda inglesa llega con un disco producido por Justin Timberlake y Timbaland (entre otros), pero que aún así conserva su esencia. Una verdadera segunda adolescencia frente a nuestros ojos.
Por Francisco Campos
La primera vez que la agrupación inglesa actuó en Chile fue dentro de la gira de The Wedding Album, en 1993, con un éxito rotundo. Todo debido, en gran parte, a la alta rotación que tuvieron los singles de ese disco, “Ordinary World” y “Come Undone”.
La segunda vez que la banda liderada por Simon LeBond -y una de mis favoritas- se presentó en esta delgada faja de tierra, fue bastante más ingrata. Corría el año 2000, mucho tiempo antes de la reivindicación de la música ochentera, y grupos como Deftones o Backstreet Boys dominaban el dial. Los Duran Duran venían un tanto de capa caída, ya que la segunda mitad de los noventas no les fue favorable. Sin embargo, la organización del Festival de Viña del Mar sorprendió a muchos anunciando la presencia de los de Birmingham en la parrilla festivalera, junto a otros próceres de la música como Lou Bega, Enrique Iglesias, Xuxa (con “CHÚ-PA-LO” incluido), Christian Castro, Elvis Crespo y los A-Teens.
Ciertamente la presencia de Duran Duran en la Quinta Vergara era algo así como chancho en misa, pero aún así lograron entusiasmar a muchos fans ilusionados por verlos. El hecho que fuera en medio de una letrina musical era un detalle menor. Digan lo que digan, un grupo así no se puede ver todos los días.
La cosa es que llegó aquel esperado lunes 21 de febrero del 2000, fecha en la que estaba agendada la presentación en el certamen viñamarino, ¿Y que pasó? Pasó que los descriteriados tiraron la grupo a tocar pasadas las dos y media de la mañana, justo después de la presentación de Paulina Rubio (!). Para colmo de males, quienes no pudimos ir a la mierda de festival nos quedamos con cuello y sin poder verlos ni siquiera por TV, porque Canal 13 cortó las transmisiones a las 3:00 AM, luego de un par de canciones.
Había que esperar hasta la hora del ñafle para poder verlos y más encima nos cortaban la transmisión. El consuelo fue que -al menos- la gente que estaba presente tuvo como recompensa poder ver el show íntegro.
Como era de esperar, las críticas ante la brillante decisión de Canal 13 no tardaron, de manera que, en un nuevo y brillante giro de los acontecimientos, el canal del angelito decidió retransmitir la presentación de Duran Duran el día domingo 27 de febrero a las… 13:00 hrs. Una basura por donde se lo mire, porque (para rematar) el show estaba editado.
Afortunadamente la vida te da sorpresas y, luego de nueve años de espera, podremos ver a Duran Duran en un show como corresponde, esperando una actuación tan buena como la de 1993, una que borre aquel amargo sabor del año 2000 y nos deje un buen recuerdo de lo que probablemente sea la última presentación de la banda inglesa en esta larga y angosta franja de tierra.